Estima UNAM que fenómeno de “El Niño” traerá terribles afectaciones al país.

El posible “super El Niño” no solo representa una amenaza climática, sino un desafío urgente para la seguridad y la economía de México

Existe probabilidad de que este evento provoque los climas más extremadamente peligrosos de los últimos 30 años.

 (Información de Armando Hernández en La Opinion).

El fenómeno de “El Niño” con características poco vistas podría impactar a México entre 2026 y 2027, provocando huracanes más destructivos, lluvias intensas en zonas inusuales y pérdidas económicas millonarias, advirtió la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con especialistas, existe una alta probabilidad de que este evento alcance una fuerza similar, o incluso mayor, a los registrados en años como 1982, 1997 o 2015, considerados entre los más intensos de las últimas décadas.

“Lo altísimamente probable es tener un fenómeno de ‘El Niño’ con intensidad de moderada a alta… pero probablemente pudiera ser un evento histórico”, señaló Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM.

Uno de los principales riesgos se concentra en las costas del Pacífico mexicano, donde el aumento de la temperatura del mar podría favorecer la formación de huracanes más fuertes y rápidos.

Esto significa que los ciclones podrían intensificarse en menos tiempo, dejando menos margen de reacción para las autoridades y la población.

“Si estas condiciones se mantienen… podría tratarse de un escenario preocupante”, advirtió el especialista.

Este tipo de situaciones ya ha ocurrido en años recientes, cuando tormentas aparentemente débiles se transforman en huracanes peligrosos en cuestión de horas.

Aunque tradicionalmente “El Niño” se ha relacionado con sequías en el norte del país, los expertos advierten que eso ya no siempre se cumple.

Ahora, algunas regiones del centro y norte podrían enfrentar lluvias intensas durante el verano, incluso por encima de lo esperado. Al mismo tiempo, otras zonas podrían sufrir falta de agua prolongada.

“Pensábamos, por ejemplo, que en el norte del país habría sequía, pero existe evidencia de que estos patrones están cambiando”, explicó Estrada.

Este comportamiento irregular se debe a que el clima ya no sigue las reglas de antes, lo que hace más difícil anticipar los efectos de estos fenómenos.

Incluso, asegura, este evento podría elevar temporalmente la temperatura global y acercarla a niveles considerados peligrosos a nivel internacional.

Ejemplos recientes en lugares como California han mostrado cómo lluvias intensas pueden ser seguidas rápidamente por condiciones secas que favorecen incendios, un patrón que podría repetirse en otras regiones.

Impacto económico millonario

Los efectos no solo serían ambientales. En México, cada sequía puede generar pérdidas cercanas a los $27 mil millones de dólares, especialmente en sectores como la agricultura y el manejo del agua.

Esto implica riesgos directos para la economía, el abasto de alimentos y la vida cotidiana de millones de personas.

Ante este panorama, la Universidad Nacional Autónoma de México subrayó la importancia de prepararse con anticipación y no confiar únicamente en lo ocurrido en el pasado.

“El clima que estamos viviendo es cambiante, y nuestros riesgos no sólo están aumentando, sino también modificándose”, advirtió Estrada Porrúa.

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