LA PLUMA INVITADA.
Catarsis de un Neurótico.
Aprendiendo a disfrutar las Filas.
Bristol Alonso Rodriguera.
Para muchas personas hacer fila es un acto insufrible, molesto y hasta estresante.
En uno de los capítulos de la serie televisiva South Park, el infumable gordo Erick Cartman recibe una herencia inesperada de su abuela por un millón de dólares. Y desoyendo todos los consejos va con una carretilla llena de los billetes a comprar un parque de diversiones para cumplir su sueño.
Odio las filas, donde vaya hay filas y filas y filas, odio las filas; grita en el capítulo televisivo.
Compra el parque, cumple sus sueños…pero solo por unos días. Pronto entendió que el parque necesitaba vigilancia y para sufragar el gasto tuvo que aceptar que entraran dos personas más al parque; y así caso por caso, necesitaba mantenimiento, luego técnicos y así hasta que el mismo volvió a hacer fila.
A nadie le gusta hacer filas.
Lo podemos apreciar en los centros comerciales, en las filas de pago de servicios públicos como el predial, el teléfono, la energía eléctrica, en los bancos, etcétera.
Pero la que más estresa a la gente son las filas en los hospitales; esas alteran.
Hemos sido testigos, Usted también, de cómo en las filas para recoger medicamento en las farmacias de hospitales como en municipal Margarita Maza de Juárez o las del IMSS, no falta la persona que está diciendo improperios, o aquella persona que llega ve la fila y se hace pen…tonta para tratar de meterse, o hacerse la victima que no puede estar parada mucho tiempo o busca quien le tenga lastima o si hay algún conocido que le haga el favor de recogerle el medicamento mientras va a sentarse por que le la rodilla o las nachas.
Algunas filas sirven para estrechar relaciones, conocer personas, compartir lamentos, presumir enfermedades… eso es lindo.
Me tocó verlo, escucharlo y deleitarme el día de ayer en un hospital popular.
Delante de mí, una tercia de damas de la tercera edad disertaba con gusto sobre los avatares de hijas e hijos, recuerdos del pasado, alegrías de nietos, virtudes y una charla vario temática que les aligeró la espera. Tristes las guacamayas del Acuario o las patas encerradas en un patio. Da gusto.
Lugares atrás dos caballeros senectos competían cordialmente en presumir quien acumulaba más achaques de rodilla y cadera.
Mientras tanto, algunos se sumergen en sus celulares, algo que por esa ocasión decidí dejar de lado. Creo que la Valeriana que me tomé ya había hecho efecto.
Y ahora que estoy a punto de llegar al final de lograr la mentada pensión, me quede pensando en lo que por mucho tiempo he observado en algunos bancos comerciales: personas que desde las seis de la mañana llegan a hacer fila.
Muchas veces me pregunte él porque ocurría eso, si los bancos, muchos, abren a las nueve de la mañana. Hasta que mi amigo Carlitos Alcaraz me dijo: Es que ahí nos vemos muchos amigos o compañeros de trabajo y aprovechamos para platicar…
Que no se pierda ese detalle… las filas pueden ser tolerables.
Disfruten de un cafecito!!
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