La falta de indicadores hace imposible medir el cumplimiento de sus objetivos de fondo. Tampoco benefician a todos los que deberían.
Arturo Angel ANIMAL POLITICO. (@arturoangel20)
Prospera y el Seguro Popular, programas clave del gobierno federal para abatir la pobreza, disminuir el rezago educativo y llevar seguridad social a toda la población, carecen de indicadores que prueben realmente el impacto positivo de su funcionamiento. Además, presentan un déficit en cobertura lo que deja a sus posibles beneficiarias sin recibir apoyo.
Así lo advierten las evaluaciones de desempeño practicadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) con motivo de la fiscalización de la Cuenta Pública 2017, a estos dos programas financiados con recursos públicos, pero cuya contribución en el mejoramiento de las condiciones de bienestar de la población es, en el mejor de los casos, “dudosa”.
En el caso de Prospera, las auditorías practicadas detectaron problemas de raíz en sus tres componentes: alimentario, educativo y de salud.
En cuanto al componente alimentario la auditoría destaca que en 2017, se destinaron 37 mil 832 millones de pesos en subsidios para la alimentación de seis millones y medio de familias en condiciones vulnerables, con lo que creció la cantidad de familias beneficiadas.
Sin embargo, dado que el programa no está diseñado para ser un simple apoyo asistencialista sino proporcionar una alimentación de calidad que a su vez contribuya al desarrollo de la familia, se requieren parámetros que permitan revisar si esos objetivos se están alcanzando, lo que no existe hasta el día de hoy.
“La carencia de información sobre la mejora de la cantidad, calidad y diversidad de la alimentación de las familias que recibieron los apoyos, no posibilita evaluar en qué medida las intervenciones del programa contribuyeron a mejorar su alimentación”, señala esta auditoría.
El análisis también alertó que únicamente el 0.8 % de las familias beneficiadas con los subsidios de alimentación recibieron capacitación para desarrollar actividades productivas, un elemento que clave para que los beneficiarios no dependan solo del apoyo del gobierno en el corto plazo.
En el componente de educación de Prospera, la ASF registró que se dieron becas a más de 4 millones 680 mil estudiantes de educación básica, así como a un millón 153 mil alumnos de nivel medio superior; más del 90 % tuvieron una asistencia regular a clases.
Sin embargo, los auditores señalaron que no hay indicadores que permitan evaluar que cada vez menos alumnos deserten y terminen satisfactoriamente sus estudios, ni tampoco que permitan saber en qué medida este programa realmente contribuyó en la inscripción de más alumnos en los planteles.
