FRACASAN POLITICAS ADOPTADAS EN RELACIÓN A LA VAQUITA MARINA.

  • Se agrava la problemática en el Alto Golfo señala el Colegio Nacional de Profesionales de la Pesca.
  • Corrupción, malas políticas y hasta las mafias tienen en crisis a más de 30 mil familias y comunidades indígenas dedicadas a la pesca artesanal.

Alfredo Ramírez.

La situación por la que atraviesan pescadores artesanales y especies endémicas de la zona del Alto Golfo es grave debida a una serie de políticas erróneas instrumentadas por el Gobierno Federal que ha destinado cientos de millones de pesos en vano.

El Colegio Nacional de Profesionales de la Pesca AC emite un posicionamiento en relación a esta problemática donde advierte que en esa zona más de 30 mil personas dependen tradicionalmente de los recursos pesqueros; y donde bajo el argumento de que la pesca ha afectado a la vaquita marina, en peligro de extinción permanente, se han tomado decisiones que afectan la sustentabilidad de la pesca y las condiciones sociales y económicas de las comunidades, entre ellas la comunidad indígena Cucupá.

El especialista en el tema, Jorge Flores comenta que esas comunidades están desesperadas ya que a pesar de que el gobierno los dejo tres años sin pescar e inyecto cientos de millones de pesos en preservar la especie, los recursos no beneficiaron a las comunidades.

“Se tiene que desmitificar que los pescadores artesanales son los responsables, eso es falso. Se debe de buscar la selectividad de artes de pesca que hoy están satanizadas; e incluso vigilar ya que hay grupos ecologistas en Baja California que se han hecho ricos bajando recursos para sus propios intereses particulares y no para las comunidades. Los pescadores no son los depredadores”.

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Los dejaron sin pescar con el pretexto de investigar las condiciones de la vaquita marina e incluso la Semarnat hizo el esfuerzo de confinamiento de dos organismos de la Vaquita Marina, de los cuales uno se les murió y el otro tuvieron que soltarlos por temor a que se les muriera  y eso que trajeron especialistas de Nueva Zelanda y Canadá.

Se gastaron 700 millones de pesos para evitar su desaparición y a la única conclusión que llegaron es que la especie puede desaparecer en el 2019.

En este gasto incluyeron a personas que no tienen una actividad pesquera real.

Al no haber pesca, con el pretexto de que pueden afectar a la vaquita marina, generaron un aumento en la pobreza, la inseguridad, problemas sociales y se vieron casos donde líderes locales alentaron sabotajes a la investigación.

Por ello, el Colegio propone que se busque el equilibrio que exige todo desarrollo sustentable como es el económico, social, y de investigación científica.

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