Exposición “Clara Pechansky y sus 33 amigas” apertura este viernes.

Este viernes en Casa Haas a las 19:00 horas el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte y el Centro Cultural Baupres aperturarán la exposición “Clara Pechansky y sus 33 amigas”.

Esta exposición fue especialmente pensada para mostrar la obra de 34 mujeres, algunas con carreras ya consolidadas y otras en inicio de trayectoria. La elección fue cuidadosa, buscando crear un arco de expresiones  en variadas técnicas y propuestas.

Del fondo del mar explorado por Vera Reichert, al balón de Marise Zimmermann, el cielo inexistente imaginado por Débora Lora, pasando por las serpientes de Claudia Sperb, este es un panel donde cada una expresa, con una diversidad de visiones, su mundo interno y sus paisajes exteriores, sean ellos reales o imaginarios.

En un percurso que pasa por la fauna, la flora y la gente brasileña, los pájaros irreales de Bebete Luz dialogan con las aves y las plumas de Silvia Marsson, Thalma Rodrigues y Ermínia Soccol, las flores de Mara Galvani y Fernanda Soares, los personajes de Helena Schwalbe, Esther Bianco y Flávia de Albuquerque. De las raíces culturales que forman nuestro país, Marta Loguercio extrae del campo su inspiración, en cuanto Anico Herskovits, Arlete Santarosa, Suzel Neubarth, Nara B.Sirotsky y Rita Gil retratan las ciudades. Los inmigrantes, formadores de la gente brasileña, están en la obra de Bernardete Conte, en las multitudes de Mabel Fontana, en las quilombolas de Graça Craidy, en las figuras miscigenadas de Ondina Pozoco.

Los costumbres, la filosofía, los mitos y la literatura están presentes en Beatriz Balen Susin, Liana Timm, Lilia Manfroi, Linda de Sousa y Zoravia Bettiol. La abstracción pura, con Eliane Santos Rocha y Susane Kochhann – o geométrica, con Cleusa Rossetto – aparece junto con la fantasía de Ena Lautert e Miriam Tolpolar.

Al lado de este grupo de amigas, Clara Pechansky ha elegido mostrar un recorte de su obra: son dibujos y litografías ejecutados entre 1983 e 1995, que hablan de una época en que Brasil se encontraba bajo una dictadura militar, y los artistas solamente podían hablar mediante su arte.