- Discrimina AMLO a Ricardo Monreal y este advierte que estará en la boleta.
- El administrador del partido insiste en decir que se elegirá candidato presidencial por encuesta.
- Gabriel García Hernández fue torcido en negocios sospechosos y cayó de la Divina Gracia.
Felipe Aurreola.
El Gran Gesticulador, el Doctor Distractor tiene metido a su equipo presidencial y a su partido en una dinámica canibalesca; mientras el sonríe en la intimidad de su Palacio socarronamente.
Aún y cuando pudiera parecer que le rechinan los platinos en su púlpito mañanero, sabe perfectamente cómo dirigir la agenda nacional.
Sin embargo, poco a poco pierde el poder de engañar a la sociedad, a pesar de que el se engola en el término “Pueblo”.
Cuando Andrés Manuel López Obrador, fue cuestionado sobre el tapadismo y se aventó la tartamuda perorata sobre que no existe el tapado en su gobierno y todos son libres de aspirar; cuando el personaje mediático señaló que había muchas corcholatas, excluyó a uno que ha sido fiel escudero pero que tiene el enorme defecto de contar con personalidad y trayectoria propia: Ricardo Monreal Avila.

AMLO mencionó a sus afectos prácticamente en sentido de prelación: Claudia Scheinbaum, Marcelo Ebrard, Tatiana Clouthier, Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma y dos o tres más.
Hubo quienes festejaron que no mencionara al zacatecano Ricardo Monreal, y uno de ellos fue el administrador del partido Morena, el ex empleado priista Mario Delgado.
Mientras algunos festejaban, cómo Marcelo Ebrard Casaubon, aliado y queriente de Elba Esther Gordillo, con una cena entre amigos en el Estado de México donde dijo que le tomaba la palabra al Presidente y reconocía sus aspiraciones; el senador Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, seguró que en 2024 buscará estar en la boleta para las elecciones presidenciales y confió que sea con su partido. “Voy a estar en la boleta; espero estar con Morena y con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
El cacique de Zacatecas y legislador dijo que desea ser el candidato presidencial de su partido y ganar las elecciones para profundizar el cambio democrático, la transición democrática que en 2018 se inició.

Asimismo señalo que no cree que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, sea la candidata del mandatario federal, pero sí considera que le tiene una deferencia especial. “Yo no me ofendo; López Obrador tiene su criterio, sus razones para expresar y dimensionar nombres que él considera con suficiente talento para sucederlo, pero creo que va a ser una etapa muy complicada esta de la sucesión anticipada.
Reiteró que el mecanismo de encuesta para elegir al candidato presidencial está desgastado, por lo que planteó que sea por medio de otra vía. Podría ser, dijo, a través de una encuesta abierta a la ciudadanía porque con la legislación que se hizo en este año cualquier agrupación político partidista está en la posibilidad de diseñar un mecanismo de participación directa de la población
Esto no gustó a los talibanes del andreslopezobradurismo; por eso el administrador del partido, Mario Delgado Carrillo salió a insistir en que el mejor método para elegir al candidato presidencial de su partido es mediante el mecanismo de la encuesta.
Un mecanismo falso y falto de confianza, como quedo demostrado en el pasado proceso electoral.
Un mecanismo donde el único encuestado valido es quien hoy malgobierna el país.

Sin embargo, un personaje como Ricardo Monreal, de colmillo tan retorcido como el del propio presidente AMLO declaró: “Te puedo asegurar que voy a estar puntual en la cita, que voy a ser un hombre que se inscriba en la boleta y que hasta ahora mi decisión firme es luchar dentro de Morena, a la buena y por la vía limpia, ganar y convertirme en presidente de la República, para eso estoy preparado, no para anticipar equipos, grupos, manifestaciones vitoreos, reuniones extramuros o extra ciudad, aquí estoy trabajando”.
En pocas palabras la buscará con o sin el apoyo del presidente, con o sin el apoyo de Morena, lo que nos hace suponer que empezará; si es que no lo ha hecho ya; en la construcción de un gran frente que impulse su candidatura.
El ex priista Ricardo Monreal sabe que goza de simpatías en su antiguo partido y que ha tejido puentes de entendimiento con los otros partidos desde hace años; una muestra de ello es que ha sido factor de mediación, negociación y hasta equilibrio en el Senado aún y en contra de las terquedades del apóstol de La Macuspana.

El mismísimo Andrés Manuel López Obrador, sabe que dentro de su baraja y de la burbuja que lo hizo llegar hay dos personajes con luz propia; personajes que coinciden en su trayectoria con haberse plegado a las circunstancias, ya sea por miedo del chantaje o la conveniencia: Ricardo y Marcelo; por ello a él en cuestiones de sentimentalismos y lealtades ignominiosas le conviene más Claudia Scheiunbaum. Un títere.
SONAJERO.- Gabriel García Hernández fue un poderoso coordinador de los “Superdelegados” del gobierno federal en los estados. Fue gente de todas las confianzas del presidente Andrés Manuel López Obrador a tal grado de que operó como el operador político presidencial para acomodar las fichas previo al proceso electoral del 2021.
Viajaba por los estados en cuestiones oficiales relacionadas a los programas sociales y en privado se reunía con pretensos a las candidaturas a las gubernaturas.
Aquí en Sinaloa hubo un ejemplo muy contundente, cuando en Mazatlán, procedente de BCS en Mazatlán se reunió con cuatro de los elementos que se estaban acuchillando por la candidatura.
En esa reunión se hicieron recriminaciones, sobretodo en contra de Rubén Rocha Moya, quien hizo un pacto de respeto que a las pocas horas se violó; empero, ese no es el tema por esta ocasión.

El caso es que Gabriel García Hernández pretendió crear Centros Integradores del Bienestar a lo largo y ancho del país, nada más 13 mil 500
De acuerdo a un reportaje investigación de Proceso se dio a conocer que convenció al presidente de visitar uno en Palenque, donde había consultorio médico, farmacias, servicios educativos y acceso a los programas del bienestar.
Esto no estaba contemplado ni en el PND ni en la Ley Organica de la Administración Pública ni en Reglamento de la Secretaría del Bienestar; pero eso no parecía importar.
La puerca torció el rabo cuando se descubrió la intención de concesionar la operación de estos centros a empresarios privados, entre ellos Alejandro del Valle y Carlos Cabal Peniche. Hubo un contrato por 10 mil 800 millones de pesos.
Personajes ligados al PRIAN y señalados en asuntos turbios.
Ahí empezó la caída de Gabriel, a quien en atención a los cariños presidenciales le dieron salida digna devolviéndolo al Senado.