Las brigadas médicas cubanas se topan con el malestar de los doctores mexicanos.

El desembolso de seis millones de dólares para traer a 585 profesionales de la salud desde la isla representa el mayor despliegue de la diplomacia cubana en medio de la pandemia

Dos mujeres cubanas piden a un taxi que las deje a las puertas de un céntrico hotel de cinco estrellas en Ciudad de México. Bajan del coche y cada una carga una caja grande con un juego de ollas para cumplir con un encargo desde casa. Cuando ven que un periodista se acerca con una libreta y una grabadora salen disparadas a las puertas del hotel. “No estamos autorizadas para hablar”, alcanza a decir una de ellas, mientras la otra le dice que es mejor que se meta.

La llegada de médicos desde Cuba empezó como un rumor y acabó con la confirmación oficial de un contrato por más de seis millones de dólares para traer a 585 profesionales de la salud, una inversión por más de 10.000 dólares por cada trabajador. No hay ningún otro país que haya recibido más especialistas de la isla en medio de la pandemia por el coronavirus, según datos de La Habana.

El desembolso ha provocado el descontento de una veintena de asociaciones y colegios médicos con alrededor de 60.000 agremiados en México, quienes se dicen “desplazados” y exigen en una carta que el dinero se destine a sanear los rezagos y la precariedad laboral que enfrentan en el sistema público de salud del país.