Mazatlán, Sinaloa, 26 de marzo de 2026 .— El Museo de la Música del Centro Municipal de las Artes se llenó durante la presentación de la Orquesta Juvenil del CMA, en un concierto que evidenció el nivel artístico de sus integrantes, y dejó ver el profundo vínculo entre formación, disciplina y comunidad.
El programa interpretado confirmó el crecimiento de los jóvenes músicos. Desde la obertura Poeta y campesino de Franz von Suppé, pasando por La boda de Luis Alonso y ensambles para metales, maderas y percusión, hasta llegar al exigente primer movimiento de la Quinta Sinfonía de Beethoven, el repertorio representó un reto técnico que los estudiantes asumieron con determinación. El resultado fue una ejecución sólida que conectó de inmediato con el público.
Detrás de este logro hay una visión formativa clara. El maestro Juan Carlos Chavarría, director de la agrupación, concibe la enseñanza musical como un proceso integral: “El trabajo del maestro no solo va dirigido al alumno, sino también a la familia, en un contexto cultural”, afirmó. Esa perspectiva se reflejó en cada momento del concierto, donde el avance técnico estuvo acompañado de madurez interpretativa.
Chavarría subrayó la complejidad del repertorio y el compromiso de los estudiantes: “Han mejorado. Es un repertorio muy complejo y me siento orgulloso de que los alumnos hacen todo lo posible por estudiar y practicar; y a la hora del concierto se ven los resultados”.
Para el director, el concierto es la síntesis de meses de esfuerzo y también una fuente de motivación: la energía que se genera en el escenario impulsa a continuar formando.

Esa misma filosofía encuentra eco en las familias. Carolina Quintero Balderas, madre de una joven fagotista con tres años dentro de la orquesta, compartió la emoción que se vive desde el otro lado del escenario. “Siento mucha emoción, sobre todo de ver el esfuerzo que hacen estos muchachos. Salen de la escuela y vienen a ensayar, practican horas extras y ver la satisfacción que les causa interpretar una pieza tan complicada me llena de orgullo”, expresó.
Para ella, el concierto es también una confirmación del impacto que tiene la formación artística en la vida cotidiana: “Me dan ganas de llorar cada vez que la veo. En casa la veo disciplinada, practicando horas, y aquí verla tan suelta, haciendo lo que ama, expresándose a través de su instrumento, me da muchísimo orgullo”.

Quintero destacó además la importancia de contar con espacios como el CMA en la ciudad: oportunidades reales para que los jóvenes desarrollen su talento, aun en un contexto urbano que no siempre dimensiona su alcance cultural. No obstante, hizo un llamado a ampliar la difusión y los espacios para estas presentaciones, ante la creciente respuesta del público: “Se llenan, la gente quiere venir a verlos. Tienen buen nivel, dan un buen show, pero necesitan más difusión”.
El concierto del miércoles fue la confirmación de un modelo educativo donde la música se convierte en una herramienta de formación humana. Como lo señala el propio Chavarría, no todos los alumnos serán músicos profesionales, pero sí personas comprometidas, sensibles y disciplinadas.