NADA QUE CELEBRAR EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA

En el Día Mundial del Agua,  no hay nada que celebrar. El agua se acaba. Y es que según datos de la Comisión Nacional del Agua, en 5 años se redujo bastante el vital líquido en las dos grandes cuencas del sur de Sinaloa, por ejemplo en  el río Presidio en un 182 por ciento, es decir; se registró  un menos -14 millones de metros cúbicos y en el río Baluarte se tenía un estimado de 34 millones metros cúbicos de déficit del vital líquido, aseguró Sandra Guido, directora general de Conselva.

“Ya vimos que el abatimiento del acuífero ha sido espectacular aquí, tanto el río Presidio como el río Baluarte. Estamos hablando de menos 14 millones de metros cúbicos en el caso del río presidio, en tan sólo cinco años. Y todavía mucho más grave es el río Baluarte que son 34 millones de déficit. De estos dos ríos dependen 621 mil habitantes del sur de Sinaloa”, explicó Sandra Guido, directora general de Conselva.

La directora de Conselva, aseguró que hoy Sinaloa tiene la peor sequía en 58 años. En cuanto al vaso de la presa Picachos se extraen 17 metros cúbicos por segundo de agua de los cuales 14 metros cúbicos por segundo son para la agricultura mientras que 3 metros cúbicos por segundo son para la población. Hace cinco años se tenía un rango de 2 metros cúbicos por segundo para la población, hoy está en su nivel máximo, comentó la responsable del organismo Conselva. Sin duda para retornar a la captación de agua se tiene que implementar programas de reforestación en los montes, cuidados del agua en la ciudad.

“Las zonas de bosques y selvas que hacen posible la captación de agua de lluvia y se hace un trabajo grande con agricultores y ganaderos para reconvertir las tierras que antes tenían prácticas como la roza, tumba, quema, ganadería extensiva que estaba erosionando el suelo que se pasarán a sistemas productivos donde en lugar de degradar y dejar de captar agua recuperemos esa capacidad de los ecosistemas que la misma naturaleza tiene para seguir captando agua de lluvia”, dijo Luis Bojórquez, director de programas Conselva.

La minería y la deforestación han logrado grandes daños, dijo Sandra Guido. Agregó que los trabajos de minería requiere de agua pero se contamina el vital líquido con los vertimientos a las cuencas, mientras que la deforestación mediante la tala de árboles y la quema de pastos ha generado erosión en grandes extensiones de suelo.