RUMBO POLÍTICO: CAMINO AL DIÁLOGO SOLO EN UNIDAD

LO LOCAL RECONFIGURA AL PODER

 Ulises Milán*  

Hacia dónde se reconfigura la actividad política organizativa de nuestro país, y de nuestro estado; en el cual al llegar un nuevo proyecto político las expectativas son altas y sin duda la interacción entre la configuración del poder y los ciudadanos es proporcionalmente a la realidad de quienes encabezan y conforman la estructura de gobierno, para así llegar a dar un mensaje y resultados positivos ante una adversidad que nos evidencia como ciudadanos, gobierno y la externalidad expresada en el mundo global.

Por ejemplo, tenemos demandas en Sinaloa de diferente índole; y me refiero a grupos minoritarios como los indígenas quienes se enfrentan en su lucha histórica a que se les reconozca derechos territoriales y de origen sobre una configuración política que ha ido lentamente construyendo un camino a conveniencia sobre las mujeres y hombres que enfrentan la adversidad del poder político y económico en sus comunidades.

Parte de esta nueva narrativa está en cómo construir ese entendimiento entre estos grupos minoritarios y otros representados en cooperativas, comités vecinales, organizaciones productivas –no ligadas al Estado-  y el Estado  así como el mercado; se muestran con diversos intereses según el modelo político económico de cada región. Y ante eso, tenemos conflictos de unidad que solo se visualizan en una política de “mediocre” alcance, con los actores que son construidos desde la imagen pública o el poder de la administración de gobierno.

La sociedad civil tiene que luchar por esos espacios que no consigue en la mesa de negociación, y que hoy pareciera estar polarizada entre una parte de la sociedad misma y el gobierno contra una parte de la sociedad, pero ambos buscan un camino que aún entendido en una representación política mayoritaria o en su caso en la cabeza de un líder político; difícilmente construyen acuerdos del cómo resolverlo y cómo avanzar hacia una sociedad menos polarizada, y como resultado tener mayor serenidad pública y equilibrio en el ejercicio público.

Por ejemplo, las capacidades locales de municipios como El Rosario, Escuinapa u otros como Culiacán o Ahome, son distintas basadas en una serie de factores sociales y políticos, así como económicos; que construyen esa realidad que se distorsiona al momento de buscar los intereses de la sociedad y del poder político.

El mosaico socio económico de la región de Sinaloa, nos muestra cómo el poder ha atendido las necesidades de esos grupos minoritarios, y cómo se ha construido una agenda política basada en realidades en las latitudes desde el norte al sur de nuestro querido estado. Por eso cuando visitamos Juan José Ríos al norte de Sinaloa y recorremos algunas colonias de Mazatlán, así como pueblos en la sierra de El Rosario; nos percatamos que el desarrollo no es el mismo y los factores para enfrentar ese nivel de bienestar deseado es asolado solo por el poder económico construido desde la perspectiva del poder político y de los intereses económicos fuertes de un grupo.

Claro está que es importante ello; el crecimiento económico, más; el camino hacia sembrar la semilla del crecimiento estará íntimamente ligado a la organización social, rectoría del estado y la inclusión del capital privado; quienes en una visión expuesta en conjunto deberían de analizar el construir esa sociedad que junto con el estado podría otorgar mayor crecimiento económico así como mayor bienestar a mediano y largo plazo para el futuro de todas las familias.

Un proyecto nacional que abrace las externalidades de lo rural y lo urbano, es imperante; hoy en día México y Sinaloa se enfrentan a desafíos que deben ser puestos en la agenda pública no solo de quienes están en el poder, sino de todos los actores involucrados para así buscar la unidad por sobre los intereses.

Una referencia es que los proyectos locales, nacen por ejemplo entre los sectores productivos como una muestra de la capacidad de no “perecer” en el vaivén de la propuesta de desarrollo económico y de crecimiento por parte del gobierno. La otra característica se muestra como el evitar la inacción política y entender desde lo local hasta lo nacional, que una emancipación de organización y de construcción social no es un síntoma de la no aceptación de un proyecto centralista por ejemplo donde en teoría debiese este de atender su labor de impulsar las microregiones.

La narrativa no es la misma hoy en día y hay una ausencia de acuerdos y de rumbo; ante ello lo que podemos hacer es buscar la unidad y los acuerdos para lograr construir juntos un mejor camino desde lo local con su diversidad y su aislada representación política; así como construir desde el poder un equilibrio con las otras fuerzas, donde el poder económico impone su agenda; pero en un nuevo diálogo que abra oportunidades entre quienes menos tienen y quienes pueden proveerlo.

“Aún es posible, solo si deseas que suceda”. 

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